Echo de menos, esas pequeñas cosas que, supuestamente, no son las importantes, o sí: Una risa, una mirada, una llamada, un mensaje. También, esa espera impaciente a que llegaras, a verte aparecer, a encontrarnos. Todos los lugares tienen nuestro nombre marcado a fuego. Los lugares duelen tanto como las personas. Por poseerlos sin ti, por pasar atónito ante esos sitios en los que quedan nuestras huellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario