Hoy he cambiado la contraseña del correo electrónico, que desde hace 22 años ha sido mi fiel compañero, y su contraseña se había quedado obsoleta, de significado, y de recuerdos.
Puede ser prosáico. Que no contenga ningún romanticismo. Puede ser. Pero, buscar una combinación de números y letras, puede contener mucho significado. Por una parte, debe quedar marcada a fuego, que no se borre nunca, que jamás puedas olvidar. Para ello, la debes dotar de un significado especial. Sólo tú le das ese contenido. Esa necesidad de que estés presente, hasta en lo más cotidiano. En lo más integrado a cada paso, a cada paso. Pocas personas saben esa fecha... y esas letras. Tú, yo, y la persona que ha sido confidente, amiga, y hermana.
jueves, 2 de febrero de 2017
IV
Echo de menos, esas pequeñas cosas que, supuestamente, no son las importantes, o sí: Una risa, una mirada, una llamada, un mensaje. También, esa espera impaciente a que llegaras, a verte aparecer, a encontrarnos. Todos los lugares tienen nuestro nombre marcado a fuego. Los lugares duelen tanto como las personas. Por poseerlos sin ti, por pasar atónito ante esos sitios en los que quedan nuestras huellas.
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